Cómo funciona Ma-ko
Ma-ko parte de una idea simple: tu próxima venta ya te escribió. Está en ese WhatsApp sin responder, en ese DM de Instagram, en ese correo de ayer. Todo el sistema existe para que esa conversación no se pierda, tenga un responsable y termine en una venta.
Todo en una sola bandeja
Sección titulada «Todo en una sola bandeja»WhatsApp, Instagram, Messenger, Telegram, correo y el chat de tu sitio entran a una sola Bandeja compartida. Nada de celulares prestados ni cuentas personales: cada cliente sigue siempre en su mismo hilo, con el historial completo, lo atienda quien lo atienda.
Cada conversación tiene un responsable
Sección titulada «Cada conversación tiene un responsable»Una conversación tiene a lo sumo un agente a cargo. Las que llegan sin dueño quedan en el equipo del canal y el primero en tomarlas se las queda. Ver una conversación no es poder responderla: responde quien la tiene, su líder o un administrador. Así nadie pisa a nadie y nada queda huérfano.
Las ventas nacen de conversaciones
Sección titulada «Las ventas nacen de conversaciones»Cuando alguien muestra interés, nace un prospecto — solo o a mano — que avanza por el embudo: se califica, se convierte en oportunidad y entra al tablero de ventas. Nunca salís del chat para lograrlo.
La cotización sale del mismo chat
Sección titulada «La cotización sale del mismo chat»La armás sin cambiar de pantalla, el cliente la recibe en PDF por WhatsApp, ves su recorrido (enviada, vista, aceptada) y al aceptar queda la venta registrada en el mismo hilo, con su método de pago.
El Asistente te asiste — vos mandás
Sección titulada «El Asistente te asiste — vos mandás»La IA de Ma-ko recibe, entiende y redacta con datos reales de tu negocio, pero todo nace apagado y se enciende por escalones: Copiloto, Sombra y recién después la autonomía. Cada respuesta deja traza, y siempre tenés el freno a mano.
Cada quien ve lo que le toca
Sección titulada «Cada quien ve lo que le toca»Tres roles (Propietario, Administrador, Agente), equipos por canal y una sola perilla de visibilidad que vale igual para chats, contactos y ventas. Vos decidís cuánto comparte el equipo; lo que no le toca a alguien, simplemente no le aparece.
Nada se pierde, nada se enfría
Sección titulada «Nada se pierde, nada se enfría»Si el cliente vuelve a escribir, su hilo se reabre solo. Y a los que se quedan callados los persigue un seguimiento: una secuencia de pasos que insiste por vos. Cada paso es una espera más una acción —escribirle al cliente por WhatsApp, avisarle a un agente o dejarle una tarea—, y corren uno tras otro, cada uno a su hora (hasta 50 por seguimiento). Todo se frena al instante cuando el cliente responde. Las cotizaciones sin respuesta, además, te recuerdan, te sugieren insistir y, si murieron, se dan por perdidas con su motivo. El sistema lleva el ritmo; vos cerrás.
¿Te hace sentido? Empezá: Registrá tu negocio, conectá tu WhatsApp e invitá a tu equipo.